La Universitat Pompeu Fabra (UPF) ha comenzado a trabajar junto con la Clínica Universidad de Navarra en una ampliación del proyecto de investigación de la ataxia telangiectasia (AT) que la entidad navarra estaba desarrollando desde 2018. Un proyecto que seguirá financiado por Aefat, la asociación que agrupa a más de 30 pacientes en España, la mayoría de ellos niños y jóvenes.

Esta ampliación del convenio, al que se adhiere la UPF, se desarrollará durante 18 meses y seguirá enfocado a resolver la inmunodeficiencia primaria que va asociada a esta enfermedad rara que aún no tiene cura ni tratamiento. La ataxia telangiectasia y esa inmunodeficiencia conlleva hospitalizaciones frecuentes y fallecimientos de los afectados que viven con esta enfermedad neurodegenerativa, bien por complicaciones respiratorias o bien por algunos tipos de cáncer.

La ampliación de este proyecto de terapia génica, denominado “Autotrasplante de médula ósea como cura para la inmunodeficiencia primaria característica de la ataxia telangiectasia: nuevas herramientas de edición génica y acondicionamiento no genotóxico”, asciende a 83.000 euros. Aefat ya invirtió 150.000 euros en el proyecto inicial desarrollado entre 2018 y 2021 por la Clínica en colaboración con su centro de investigación, el Cima Universidad de Navarra.

Los primeros resultados de este proyecto, ya prometedores, fueron publicados en 2019. Y ahora Aefat, contando con el asesoramiento de su comité científico, ha puesto en contacto a las dos entidades al conocer la existencia de una nueva herramienta de edición genética para genes de gran tamaño (como es el que contiene la mutación de la AT) que está desarrollando el equipo del investigador Marc Güell en la UPF.

Como explica Felipe Prósper, director del Área de Terapia Celular y codirector del Servicio de Hematología de la Clínica, responsable del proyecto junto a Borja Sáez, investigador del Cima, el nuevo proyecto conjunto defiende que “existe una alternativa terapéutica eficaz para solventar estas complicaciones, basada en el trasplante de médula ósea. Pero el trasplante no se utiliza en pacientes que tienen AT por dos motivos en particular. Primero, en estos pacientes no se puede aplicar la quimioterapia y/o radioterapia que sería necesaria para eliminar la médula antigua, por resultar demasiado tóxico. Y segundo, el gen ATM que causa la enfermedad es muy grande, eso dificulta editar o corregir genéticamente ese gen”.

Por estos motivos, la colaboración entre ambas entidades quedaría repartida. Por parte de la Clínica: desarrollo y uso de herramientas de precisión (inmunotoxinas específicas de célula madre hematopoyética) que permitan realizar el trasplante sin necesidad de emplear quimioterapia. Por parte de UPF: técnicas de edición génica de nueva generación que permiten la corrección de genes de gran tamaño.

Según detalla el investigador Marc Güell, bioingeniero del Departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud y responsable del Grupo de Investigación en Biología Sintética Traslacional de la UPF, “se ha demostrado que el alotrasplante —el trasplante de un individuo a otro— de médula ósea restablece la función inmunológica y la prevención del linfoma en modelos de ratones. Por eso, por nuestra parte, en la UPF estamos desarrollado una tecnología denominada FiCAT (Find and cut-and-transfer) que combina la precisión de CRISPR-cas9 y la capacidad de transferencia de genes de transposasas. Hemos demostrado in vivo y ex vivo la entrega de genes de tamaño similar al de la ataxia telangiectasia. El objetivo es reconstituir la funcionalidad del gen en la médula ósea de los ratones con AT”.

Además, Aefat también está cofinanciando otros dos proyectos de terapia génica junto con otras asociaciones internacionales: uno en la Universidad de Granada (Ignacio Molina) y otro la Universidad de Texas (Tanya Paull).

La ataxia telangiectasia (AT o A-T) es uno de los 300 tipos de ataxias que existen y provoca una grave discapacidad física progresiva. Es una enfermedad rara, genética y neurodegenerativa que se manifiesta habitualmente antes de los dos años de edad, aunque hay afectados que han esperado hasta 10 años para el diagnóstico porque se confunde con otras patologías. Afecta a las funciones de diferentes órganos y provoca incapacidad de coordinar movimientos, pérdida progresiva de movilidad (hacia los 9 años se necesita silla de ruedas), dificultad en el habla, estancamiento en el crecimiento, inmunodeficiencia, envejecimiento prematuro, dificultades para comer, problemas en la piel y en la visión, neumonías y otras complicaciones. Los pacientes son más proclives a los tumores malignos (como los sarcomas, linfomas, leucemias...).

Aefat es una asociación sin ánimo de lucro creada en 2009 y declarada de utilidad pública desde 2014. También mantiene contacto cercano con las familias de afectados en Iberoamérica, y se relaciona con asociaciones similares europeas y americanas. Aefat pertenece a FEDER (Federación Española de Enfermedades Raras), FEDAES (Federación de Ataxias de España) y la AT Global Alliance (www.cureat.org).

Para más información, entrevistas o fotografías:
Rosa Casbas Tel. 657 97 01 70 Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

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