Descripción:

El síndrome LEOPARD, es una enfermedad hereditaria extremadamente rara caracterizada por lentiginosis (presencia de léntigos o máculas pigmentadas de menos de 5 mm, en la piel), hipertelorismo (aumento de la separación de los ojos), sordera, anomalías genitales, estenosis (estrechez patológica de un conducto) pulmonar y retraso del crecimiento.

El síndrome fue descrito inicialmente por Zeisler y Becker en 1936; posteriormente, en 1969, Gorlin lo denomina con el nombre con el que se le conoce en la actualidad. LEOPARD es el acrónimo de Lentigines Electrocardiographic Ocular hypertelorism Pulmonary stenosis Abnormalities of the genitals Retarded growth and Deafness.

Si bien se desconoce el origen de la enfermedad se cree que se relaciona con una mutación que da lugar a un fallo en la diferenciación embriológica de las células precursoras de las crestas neurales. Estas células en etapas más tardías del desarrollo originarán diferentes estructuras neurológicas, participarán en el metabolismo de sustancias como la DOPA, epinefrina y norepinefrina, implicadas en el proceso de la pigmentación cutánea y contribuirán a formar el epitelio del sistema genito urinario y las terminaciones simpáticas de los ventrículos. Las alteraciones músculoesqueléticas no pueden explicarse del mismo modo, aunque algunos autores sugieren la coexistencia de alteraciones de los tejidos mesodérmicos indiferenciados (mesodermo es el tejido embrionario, a partir del cual se formaran el tejido de sostén los músculos órganos genitourinarios, sistema cardiovascular y sangre).

El síndrome LEOPARD afecta a todas las razas y la enfermedad es ligeramente más frecuente en los hombres que en las mujeres (47:30).

Clínicamente se caracteriza por la aparición de léntigos que están presentes desde el nacimiento o se desarrollan durante la infancia, son de tamaño pequeño de 2- 5 mm de diámetro, aunque en ocasiones pueden llegar a 1-1,5 cm de diámetro y de color marrón oscuro; se presentan con mayor frecuencia en cara, cuello y parte superior del tronco, pudiendo aparecer también en palmas, plantas y esclerótica del ojo.

Aunque los léntigos son la manifestación clínica más llamativa del síndrome LEOPARD y están presentes en más del 90% de los casos, su ausencia no excluye el diagnóstico. Puede acompañarse de otras lesiones dérmicas como: pecas axilares, manchas café con leche, zonas hipopigmentadas, membranas interdigitales, distrofia (alteración del volumen y peso de un órgano) de las uñas e hiperelasticidad de la piel.

En alrededor del 30% de los pacientes se observa retraso mental de grado medio.

Alrededor del 33% presentan talla corta, el 20% esta por debajo del percentil 3 (porcentaje de individuos de un grupo que ha alcanzado un valor medio determinado), que se evidencia a los pocos meses del nacimiento.

Las alteraciones craneofaciales están presentes en el 35% de los casos, la más frecuente es el hipertelorismo que aparece en la cuarta parte de los afectados y puede acompañarse de prognatismo (protuberancia de la mandíbula), raíz nasal amplia, dismorfia (forma defectuosa de un aparato u órgano) craneal, orejas de implantación baja, anomalías dentales, paladar ojival (paladar en forma de bóveda), epicantus (dobleces adicionales de la piel en las esquinas internas de los ojos) y ptosis palpebral (párpados caídos).

Las anomalías neurológicas consisten en alrededor del 25% de los casos en una sordera neurosensorial, también aparecen con frecuencia convulsiones, nistagmus (espasmos de los músculos del ojo que produce movimientos oculares rápidos e involuntarios) y anosmia (disminución o pérdida completa del olfato).

Puede presentar múltiples anomalías viscerales siendo las más frecuentes:

1.- Anomalías cardiacas: estenosis pulmonar, cardiomiopatía obstructiva y mixomas (tumor de tejidos conectivo, constituido por células estrelladas, que pueden alcanzar un tamaño enorme); el tipo y la gravedad de estas anomalías determinan el pronóstico de la enfermedad. A pesar de la frecuencia de anomalías cardiacas muchos pacientes son asintomáticos.

2.- Anomalías genitourinarias: aparecen en el 26% de los casos y fundamentalmente en varones, las más frecuentes son anomalías en los genitales externos, tales como criptorquidia (uno o ambos testículos no pueden descender al escroto) o hipospadias (apertura urinaria, meatus, se puede colocar anormalmente en el superficie inferior del pene).

3.- Anomalías esqueléticas: pectus excavatum (tórax en embudo), pectus carinatum (tórax en quilla), cifoescoliosis (combinación de cifosis, curvatura anormal en sentido antero posterior de la columna vertebral y escoliosis, curvatura anormal en sentido lateral), escápulas aladas, anomalías costales, sindactilia (fusión congénita o accidental de dos o más dedos entre sí) y dientes supernumerarios.

La gran variabilidad clínica del síndrome hace que el diagnóstico sea difícil, especialmente en los casos de aparición esporádica, aunque en el 70% de los casos son de origen familiar.

Voron propone los siguientes criterios mínimos para el diagnóstico:

1.- Léntigos múltiples.

2.- Presencia de al menos otros dos de los siguientes:

a.- Otras anomalías cutáneas.

b.- Anomalías cardiacas o alteraciones en el electrocardiograma.

c.- Anomalías genitourinarias.

d.- Anomalías endocrinas.

e.- Anomalías neurológicas.

f.- Dismorfismo cráneo facial.

g.- Talla corta.

h.- Anomalías esqueléticas.

En ausencia de léntigos se precisan para el diagnóstico 3 de los otros criterios más un familiar diagnosticado de la enfermedad.

El diagnóstico de la enfermedad se realiza mediante diferentes pruebas complementarias:

1.- Determinaciones de Laboratorio:

En algunos pacientes con anomalías endocrinas existen niveles bajos de las hormonas FSH, LH y TSH y niveles elevados de 17-hidroxi y 17-cetosteroides.

2.- Técnicas de Imagen:

- El escáner cerebral revela atrofia (disminución de volumen y peso de un órgano) cerebral.

- Las radiografías permiten detectar anomalías esqueléticas y también determinar la edad ósea.

- La ecografía puede ser útil para detectar anomalías estructurales del corazón y anomalías del aparato genitourinario.

- El electrocardiograma demuestra anomalías de la conducción: desviación del eje a la izquierda, alargamiento del PR y bloqueo de rama derecha.

- La audiometría o el estudio de potenciales evocados detectan la sordera.

- La biopsia del léntigo revela un aumento del número de melanocitos (células formadoras del pigmento melanina, pigmento negro o marrón oscuro que existe normalmente en el pelo, iris y la coroides del ojo) y al microscopio electrónico se comprueba gran acumulación de melanosomas (vesículas cargadas de melanina) en las células de Langerhans.

La criocirugía (método quirúrgico que emplea el frío con finalidad terapéutica, de resección o cauterización) y el láser pueden ser útiles en el tratamiento de los léntigos aislados. En algunos casos el uso de cremas con tretinoina e hidroquinona puede ser eficaz.

Se aconseja el uso de beta bloqueantes o bloqueantes de los canales del calcio, para reducir la respuesta adrenérgica en pacientes con anomalías cardiacas y de antiarrítmicos en caso de ectopia ventricular grave.

Está indicada la corrección quirúrgica de la criptorquidia, el hipospadias y de las deformidades esqueléticas graves.

Se cree que se hereda como un rasgo genético autosómico dominante.

Autores y fecha de última revisión: Drs. M. Izquierdo, A. Avellaneda; Diciembre-2003
/p

Socios de FEDER

Asociación Cuenta con nosotros Melilla «Asociación de Información y Apoyo sobre las ER)

Links a Bases de datos Médicas

Otros Links de interés

SIO - Servicio de Información y Orientación

Pin It