Yann Le Cam Visita FEDER

“En un espacio muy pequeño de tiempo se celebran el Día de la Infancia, el Día de la Discapacidad y el Día del Voluntariado, tres Días especiales por las causas a las que se dedican.

Yo desde que tengo uso de razón soy idealista y pienso seguir siéndolo siempre y la infancia me ha llamado la atención especialmente desde siempre. La mayor ilusión de mi vida han sido mis hijas y con ellas redescubro mi especial debilidad por la infancia, la inocencia, la felicidad.

Pero ahora mismo estoy indignada porque llevo un tiempo echando de menos los valores que nos inculcaron a nuestra generación en las generaciones posteriores, la educación sobre todo, recibida por nuestros abuelos y padres en casa, el respeto, la solidaridad. Y lo digo por cosas que me han pasado últimamente en casa.

Como sabéis mis hijas tiene enfermedades crónicas de las que llamo “invisibles” y hemos procurado entre todos no sobreprotegerlas y educarlas con total normalidad. Este año en el colegio se han metido con la pequeña debido a su enfermedad y ha llegado a querer dejar lo que más le gusta en este mundo, que es la natación, debido a las miradas crueles que le han dirigido otras niñas en el vestuario a sus cicatrices.

Este proceso casi duele más que la enfermedad en sí, es otra etapa que hay que afrontar y si en esta sociedad en las casas se educara en valores, explicando que no todos somos iguales, que en la diferencia está la riqueza cultural, social, no pasarían estas cosas que desgraciadamente ocurren en muchos hogares.

Es difícil explicar a tu hijo que tiene una enfermedad que causa “discapacidad” y a la vez explicarle que “discapacidad” la hay de muchas formas, ya que he aprendido durante estos años de andanzas por foros de discapacidad y voluntariado, que hay personas que tienen un “carnet de discapacidad” que son más capaces que los que no lo tienen.

En estos días que salen tantos voluntarios, tanta solidaridad, yo pido más humanidad real en el día a día de estas personitas que se pueden derrumbar tan fácilmente al no poder comprender lo que ya de por sí nosotros los mayores nos cuesta tanto y les hagamos el camino más fácil, y son esos niños con discapacidad que nos piden a gritos comprensión.”

Iliana Capllonch Cerdà

Palma, 29 de noviembre de 2013

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