También conocida como:

Lipodistrofia Congénita, Tipo I
Lipodistrofia Generalizada Congénita
Gigantismo Acromegaloide

Descripción:

El síndrome de Berardinelli Seip es una enfermedad rara que pertenece al grupo de las llamadas lipodistrofias, enfermedades metabólicas poco frecuentes que se caracterizan por presencia de anomalías en la cantidad y distribución del tejido adiposo graso asociado a la pérdida total o parcial de grasa corporal. Las lipodistrofias pueden ser congénitas (que está presente desde el nacimiento) entre las que se encuentran la forma generalizada o síndrome de Berardinelli Seip o formas parciales familiares y también pueden ser adquiridas entre las que se encuentran el síndrome de Barraquer Simons, las secundarias a malnutrición, determinadas enfermedades endocrinas, o debidas al uso continuado de fármacos, siendo relativamente frecuente su aparición cuando se inyectaba subcutáneamente insulina de origen animal o no se rotaban los puntos de inyección y especialmente en la actualidad, las asociadas con el empleo de agentes antiretrovirales, inhibidores de la transcriptasa, que se utilizan en el tratamiento del SIDA.

El síndrome de Berardinelli Seip se define como una lipodistrofia generalizada congénita en presencia de niveles elevados de hormona del crecimiento y de lípidos séricos.

Afecta con mayor frecuencia a las mujeres en una proporción de 3 a 1; aparece con mayor frecuencia entre los 5 y los 15 años de edad, aunque puede presentarse en todas las razas, parece existir un cierto predominio en la población finesa y noruega.

Fue descrita inicialmente por Berardinelli en 1954, posteriormente Seip y Trygstad en 1963 descubren la proteína llamada seipina, cuya mutación produce el síndrome.

No se conoce la etiología (estudio de las causas de las enfermedades) de esta lipodistrofia, pero se sabe que es ocasionada en parte por la incapacidad de ciertos adipocitos (células de grasa) para mantener la acumulación de grasa. Los factores asociados con el síndrome incluyen la tendencia a desarrollar resistencia a la insulina, la diabetes, e hipertrigliceridemia (niveles anormalmente elevados de triglicéridos en sangre), además de un incremento en la acumulación de grasa en algunas áreas (por ejemplo, en la cara).

En su patogenia (mecanismos de producción de enfermedad) se han implicado mecanismos genéticos y autoinmunes (reacciones agresivas del organismo frente a sus propios componentes, que se comportan como antígenos) en los que la apoptosis (muerte celular programada) podría ser uno de los factores, que ocasionara la muerte de células de grasa en las partes periféricas del cuerpo, otros autores involucran a ciertas anomalías del complemento (globulina presente en el suero sanguíneo que interviene en las reacciones inmunológicas por sus propiedades neutralizadoras, solamente cuando un anticuerpo específico se fija sobre el antígeno), pues se sabe que diferentes proteínas del complemento tienen un cierto papel en la lisis de los adipocitos.

Puede existir aumento de volumen de varias vísceras, hígado, riñones y genitales, e hipertricosis (crecimiento excesivo del pelo), también puede presentarse afectación de la córnea, lo que se conoce como lipodistrofia corneal. En ocasiones los niños presentan un grado variable de retraso mental.

Además de las anomalías en el tejido adiposo asociadas a la pérdida total o parcial de grasa corporal, el síndrome de Berardinelli Seip se caracteriza, al igual que otras lipodistrofias por asociar diversas anomalías del metabolismo de los carbohidratos y los lípidos y resistencia a la insulina. Esta última conduce a hiperinsulinemia (niveles anormalmente elevados de insulina en sangre), hiperglucemia (niveles anormalmente elevados de glucosa en sangre) e hígado graso y parece deberse, al menos parcialmente a un déficit de leptina secundario al fallo en la diferenciación adipocitaria; se propone que la leptina modula la sensibilidad a la insulina independientemente de sus efectos sobre la ingesta. También pueden están presentes otros trastornos metabólicos, como la hipertrigliceridemia y el síndrome X o hipermetabólico, también pueden acompañarse de precocidad sexual, hipertrofia de labios mayores de la vagina y oligomenorrea.

El diagnóstico de la enfermedad es principalmente clínico.

La presencia de enfermedades metabólicas, autoinmunes y renales se deben descartar mediante pruebas de laboratorio.

En algunos casos asociada a la resistencia insulínica se detecta una hipoleptinemia (niveles anormalmente diminuidos de leptina en sangre), que resulta de gran interés para el pronóstico y tratamiento de la enfermedad.

Histológicamente (histología es la parte de la anatomía que estudia los tejidos que forman los seres vivos) se demuestra la disminución de lipocitos de aspecto atrófico.

El diagnóstico diferencial debe de hacerse con otras lipodistrofias ya sean congénitas como la lipodistrofia parcial familiar, síndrome SHORT, enfermedad de Madelung o lipodistrofia circunscrita benigna, síndrome de Werner, síndrome de Beckwith Wiedemann Rautenstrauch y Leprechaunismo o síndrome de Donohue, o adquiridas como la lipodistrofia inducida por fármacos, lipodistrofia del HIV, paniculitis aguda y otras lipodistrofias secundarias. La diferenciación con la lipodistrofia por VIH típica es sencilla pues en esta comúnmente la pérdida de grasa también afecta a la cara, especialmente la grasa de los pómulos, en los casos severos puede afectar a las sienes y a las cuencas de los ojos. En varios casos de lipodistrofia, también se han descrito aumento de las arrugas faciales.

No existe un tratamiento curativo especifico; hasta el momento, la combinación de hiperglucemia e hipertrigliceridemia asociadas a las lipodistrofias se habían mostrado muy resistentes al tratamiento, empleando combinaciones de medicamentos para ello, pese a lo cual se mantiene la hipertrigliceridemia, con los consiguientes ataques recurrentes de pancreatitis, lo que a su vez empeora la resistencia a la insulina con una deficiencia de la misma y provoca hiperglucemia severa y esteatosis (infiltración grasa del tejido) hepática no alcohólica que puede desembocar en cirrosis.

El tratamiento de reemplazo con leptina recombinante, parece abrir nuevas expectativas para el tratamiento de pacientes con lipodistrofia y deficiencia de leptina, ya que no sólo actuaría sobre la lipodistrofia sino que mejoraría la diabetes, el riesgo de retinopatía (término general de la enfermedad de la retina) y nefropatía (término general de la enfermedad del riñón) asociadas y también la hipertrigliceridemia, lo que predice una reducción en el riesgo cardiovascular. Aunque la deficiencia de leptina puede ser un factor clave en la resistencia a la insulina y otras alteraciones metabólicas que aparecen en la lipodistrofia severa, estos hallazgos alentadores con respecto a la eficacia del tratamiento de reemplazo con leptina recombinante deberán confirmarse con nuevos estudios.

El tratamiento se basa en el control de las enfermedades asociadas, medidas higiénico dietéticas con dieta rica en fibras y restricción de carbohidratos de acción rápida y grasas debido a que el tejido adiposo no puede almacenarlos o medidas estéticas, incluida magnetoterapia con termoterapia y la cirugía, esta última nunca antes de la pubertad.

El síndrome de Berardinelli Seip se hereda como un rasgo genético autosómico recesivo, habiéndose relacionado la enfermedad con la mutación del gen que codifica una proteína llamada AGPAC2 localizada en el brazo largo del cromosoma 9 (9q34) y en el gen BSCL2 que codifica la proteína llamada seipina que se localiza en el brazo largo del cromosoma 11 (11q13).

Autores y fecha de última revisión: Drs. A. Avellaneda, M. Izquierdo; Febrero-2004
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D' Genes Asociación de Enfermedades Raras de Totana

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